¿Cómo es un taller?

Recibimos a lo/as participantes y nos presentamos, colocándonos todos un distintivo con nuestros nombres, luego recorremos los espacios en los que vamos a movernos este rato: guardarropa, baños, espacio de trabajo, cocina… En cada taller proporcionamos a los niño/as los útiles, los ingredientes y la vestimenta necesaria.

Los talleres son prácticos y abarcan todas las tareas que implica el cocinar. Tras lavarnos y secarnos las manos y con los delantales puestos, estamos listo/as. Presentamos la receta: nombre, ingredientes, procedencia, características, cantidades, utensilios, modo de emplatar… y recordamos la importancia de mantener limpio el espacio de trabajo y la recogida final.

Tenemos un amplio recetario en el que elegimos qué vamos a cocinar en función del tamaño del grupo, edad, objetivos concretos, productos de temporada, tiempo disponible, tema especial …

Organizamos los grupos y repartimos los ingredientes y utensilios. Indicamos cómo se utilizan con demostraciones prácticas y una vez comprobado que los chico/as han comprendido los pasos a realizar,  nos ponemos ¡manos a la obra!

Durante la elaboración estamos atentos a  las necesidades de cada uno y les damos respuesta, favoreciendo siempre la cooperación entre ello/as. En función de  los tiempos de cocción de las recetas, programamos actividades paralelas como la lectura de cuentos ligados a la cocina, la decoración del envase, el diseño de un mantelillo…

Al terminar el taller degustamos la  receta y envasamos una parte para compartir con la familia. Se llevarán también una carpeta con la receta escrita, recomendaciones para seguir cocinando en su casa y una lista de bibliografía (recetarios, cuentos y álbumes).

A lo largo del desarrollo del taller se  fomenta  la conversación sobre temas relacionados con la alimentación, tipos de alimentos, sus gustos y la relación cotidiana con la cocina en su entorno.